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Productividad

Opal: La mejor aplicación para concentrarse si eres estudiante

29 abr 2026
Empecé a probar Opal hace una semana, y estoy muy sorprendido con el resultado. Mi tiempo de uso del móvil ha bajado drásticamente desde entonces.

Hace un año aproximadamente descubrí Opal en algunos vídeos de Youtube de productividad. Me llamó la atención y parecía ser la solución a mis problemas. Me la descargué. Sin embargo, solo me dejaba bloquear el acceso a una aplicación con el plan gratuito. Aunque me pareció muy poco, le di una oportunidad. No me funcionó, podía seguir entrando a Instagram. Supongo que fue la combinación de un móvil un poco anticuado y una versión inmadura de la app lo que hizo que no me funcionase.

Mi mayor problema en cuanto a productividad

Desde que intento organizar mejor mi tiempo mi mayor debilidad ha sido siempre el móvil. Yo podía crear un sistema infalible, un horario inquebrantable o tener una disciplina extraordinaria, pero siempre tenía y tengo un diablillo en el hombro recordándome que estoy cansado y que me merezco estar un rato con el móvil. Aunque considero que comparado con otros chavales de mi edad no pierdo demasiado tiempo con el móvil, este me crea una inconsistencia que provoca que tenga días bastante productivos (cuando tengo exámenes) y otros donde me tiro cuatro horas con el móvil.

¿Alguna vez has sentido que después de estar un buen rato con el móvil eres incapaz de hacer nada que requiera un mínimo de concentración? Es el llamado ‘brain fog’ o niebla mental en español. Se caracteriza por la dificultad para pensar y el cansancio mental. En este caso es provocada por la sobrestimulación del cerebro al pasar mucho tiempo viendo reels o Tiktok, o jugando videojuegos. Cuando a mí me pasa, el 99,99% de las veces me vuelvo a tumbar y a usar el móvil. Parece literalmente como si nos hechizara el móvil, pero simplemente nuestro cerebro no está preparado para tal sobrecarga.

Segunda oportunidad

Me di cuenta de que era urgente solucionar este problema, me estaba quitando tiempo y energía. Por eso me puse a investigar sobre posibles soluciones. Es verdad que hay ciertas técnicas que he probado y funcionan sorprendentemente bien, como la escala de grises, desactivarse las notificaciones o dejar el móvil lejos de ti. Pero hay una cosa que todo eso no soluciona: yo me solía mantener concentrado durante un tiempo y después me tomaba un descanso. El problema no es tomarse descansos, sino qué haces durante uno, y yo me ponía con el móvil. Pensaba: «Llevo mucho rato estudiando y me lo merezco, solo van a ser diez minutos». Obviamente, nunca eran diez minutos, sino más bien media hora. Perdía el tiempo y me entraba niebla mental. Las redes sociales y los videojuegos son potencialmente una droga y, como cualquier droga, enganchan. No son dañinos si se usan con responsabilidad y pueden incluso mejorar el estado psicológico de alguien si se usan de forma controlada y con moderación, pero tienen un componente adictivo muy peligroso. Por eso el objetivo no debería ser jugar o ver vídeos solo durante diez minutos en los descansos, sino evitarlo a toda costa mientras estés trabajando o estudiando.

Ahí es cuando redescubrí Opal hace una semana. Esta vez sí que es una app de verdad. Su opción de bloquear apps distractivas es lo mejor que he encontrado para reducir el tiempo de uso. Y ahora dirás, «también puedes poner límites de uso a las apps desde los ajustes del móvil». El problema de eso es:

Opal en cambio bloquea por completo las apps y webs que decidas con un contador o programando bloques de concentración que se repiten los días de la semana que quieras. Si intentas entrar a una de las apps bloqueadas, aparece un mensaje que te hace sentir mal por intentar entrar en la app y un botón de cerrar la app, sin opción de entrar a ella. Lo mejor es que si de verdad quieres desbloquear las apps tienes que meterte en opal, esperar una cuenta atrás y ver un vídeo. Esa es la opción de tomarte un descanso durante media hora máximo. Durante ese tiempo puedes usar las apps que estaban bloqueadas. Lo único bueno es que no existe el peligro de que después del descanso sigas usándolas, porque el bloqueo vuelve. El problema es que genera algo de niebla mental y ansiedad por seguir usando la app o web, por lo que cuando quiero un descanso no me pongo con el móvil.

Opal no te va a salvar la vida

Quiero aclarar que opal no es una app que te vaya a hacer productivo de la noche a la mañana. De hecho, ninguna lo va a hacer. Opal, a diferencia de otras apps, es bastante «agresiva» ya que impide el acceso a apps y webs, y si empiezas a crear bloques de concentración a lo loco probablemente te acabes cansando muy rápido. Lo mejor es avanzar progresivamente, y dejar que tu cerebro siga tu ritmo, de forma que llegado un punto tus hábitos y tus conexiones neuronales sean más fuertes que una app. Por eso hay que usarla poco a poco, favoreciendo la creación de hábitos de productividad saludables.

Con esto dicho, considero que Opal es una app sencilla pero muy potente. En mi opinión merece la pena totalmente, sobre todo teniendo en cuenta que es gratis.