La práctica gana a la teoría

Aprendamos teoría solo para resolver problemas

En el colegio, instituto y universidad nos muestran las carácterísticas del renacimiento en arquitectura, pintura o literatura; nos enseñan todos los dominios, reinos y filos establecidos; nos hacen aprendernos procedimientos específicos para cada tipo de ejercicio en matemáticas o física… En definitiva, nos «obligan» a aprender una gran cantidad de teoría que la mayoría de veces no es de utilidad para el futuro. Y no quiero decir que no se practique en clase: vamos al laboratorio a inspeccionar muestras de tejidos y órganos, hacemos muchos ejercicios de matemáticas y física con situaciones realistas y hasta tocamos instrumentos en clase de música, pero es una pequeña parte.

Por eso luego se nos hace difícil empezar algo: estudiamos durante muchos años las tendencias de acciones, asignaturas y carreras, lecciones de nuestros libros favoritos y miles de cosas más y luego no lo ponemos en práctica muchas veces. Y yo no digo que adquirir conocimiento por gusto esté mal, pero gastar mucho tiempo en ello para luego no poder aplicarlo creo que es un error. Por ello deberíamos siempre adquirir conocimiento cuando lo necesitamos, cuando haya un problema que no podamos solucionar. La teoría es «inútil» sin un problema en el que ponerla en práctica, y la práctica es difícil sin una teoría que pueda resolver el problema. Tener un examen, por ejemplo, también es un «problema» que requiere de conocimiento para ser resuelto: tenemos que estudiar para conseguirlo.

La teoría nace de la práctica

Hoy en día, con toda la teoría a nuestra disposición, podemos deducir lo que va a pasar en la práctica. Esto se ve muy bien con leyes científicas: con las leyes de la genética podemos deducir la probabilidad de muchos genes en la descendencia, con leyes físicas como las de la dinámica, podemos deducir cómo se comportará un cuerpo si le aplicamos una fuerza y con leyes de la química se puede deducir lo que pasará tras una reacción química. Como podemos ver, la teoría es muy útil y va de la mano con la práctica. Sin embargo, si la práctica se puede deducir o puede ser «ayudada» por la teoría, ¿de donde sale la teoría? Actualmente es muy difícil concebir la construcción de un edificio sin ciertos fundamentos en arquitectura, la práctica de deportes sin ciertos conceptos técnicos y tácticos o jugar a la oca sin los materiales y reglas básicas.

Aunque eso es cierto, todas las formas de teoría fueron creadas a partir de la práctica. En el caso de la ciencia, a partir de la observación de fenómenos y experimentación, es decir, la inducción y a partir de mucho razonamiento (es otra forma de práctica) se formularon todas las leyes científicas que tratan de comprender y explicar todos los fenómenos.

En el caso de otras ramas, a partir de la prueba y error. Se cayeron miles y miles de edificios hasta encontrar la estructura, lugar… para cumplir el objetivo o resolver el problema: que uno se sostuviese. Se organizaron miles de eventos hasta que se perfeccionó la teoría de cada deporte para encontrar estrategias y formas para ganar. Se jugó mil veces a algo parecido a la oca hasta llegar a las reglas y materiales (tablero, dados…) actuales que consiguen divertirnos. Por eso digo que deberíamos aprender la teoría solo cuando tenemos un problema, porque no tiene sentido aprender los fundamentos de arquitectura si no tienes ningún edificio que sostener, es decir, si no quieres ser arquitecto. Tampoco quiero decir que empecemos a construir edificios a base de prueba y error, pero así es como se desarrolla la teoría.

La experiencia se obtiene con la práctica

Para hacer bien algo, no basta con saberse la teoría, la experiencia juega un papel fundamental. Yo, por ejemplo, no aprendí primero todas las reglas y conceptos técnicos del ping pong y luego empecé a jugar. Me enseñaron algunos, pero aunque me dijesen que la bola tiene que pasar la red, yo no lo conseguía al principio. Fue tras mucha práctica que pasé una vez la bola. La práctica puede ser muy frustrante, pero es la que nos va a hacer resaltar por la experiencia que nos proporciona. Un señor con 40 años de experiencia en cualquier sector hace mejor el trabajo que un chico que acaba de salir de muchas formaciones y tiene una teoría mucho más completa que el señor. Por eso no hay que tener miedo a empezar algo por no sentirse preparado, porque la experiencia vale más que los estudios. La teoría no nos va a quitar el miedo de empezar con la práctica. Por eso es inútil esperar demasiado hasta sentirnos preparados. Eso no quiere decir que hagamos las cosas a lo loco y sin conocimiento alguno.

La práctica produce resultados, la teoría no

A parte de que la teoría no nos quita miedo, no produce ningún resultado por sí sola. No vamos a ser recompensados por estar muy preparados y tener mucho conocimiento en lo que sea, solamente si somos capaces de aplicarlo veremos los resultados. La teoría nos proporciona una sensación de progreso sin tener que tomar acción en la práctica. Por eso tendemos a engañarnos a nosotros mismos convenciéndonos de que estamos haciéndolo bien cuando en realidad llevamos más tiempo preparándonos del necesario. Por ejemplo, yo estuve tiempo mirando cómo crear una página web simple para este blog, pero llegado un punto reuní la fuerza necesaria para empezarlo.

Conclusión

En conclusión, tanto la teoría como la práctica son importantes en cualquier ámbito porque se complementan e impulsan. No obstante, para cualquier hábito o propósito, se necesita más práctica por la experiencia que proporciona y porque es lo que satisface de forma directa esos objetivos. Obviamente no hay que dejar la teoría de lado porque es una herramienta que te ayuda mucho en la práctica.

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