Todo es un tema de perspectiva

La perspectiva

El otro día estuve hablando con una amiga sobre los términos «cani» y «pijo». Ella y yo vivimos en entornos muy diferentes, y me dí cuenta de que ella y yo no utilizamos ni tenemos la misma opinión de estos términos. Por eso, llegué a la conclusión de que es cosa de nuestra perspectiva. Esta perspectiva se construye sobre todo a partir de tu entorno (familia, amigos, dónde vives, dónde trabajas…), que es lo más visible para los demás, pero también de otras cosas como pueden ser las aspiraciones. El entorno influencia tu forma de pensamiento porque es todo lo que has visto en tu vida, así, cuantos más entornos has experimentado más perspectivas tienes y más rico es tu pensamiento. Por otro lado, las aspiraciones son qué quieres ser en la vida, a quién admiras… Estas conforman tus ideales y tu perspectiva hacia los demás.

Las palabras

Por ejemplo, para mí, un pijo tiene más que ver con aparentar ser de clase alta independientemente de serlo o no, es decir, tiene más que ver con la apariencia que das que con la riqueza que tienes. Sin embargo, mi amiga considera que por vivir en una zona del centro de una gran ciudad tienes mucho dinero y eres pijo. Yo no me considero pijo y mi amiga tampoco, pero aún así, a causa de nuestra perspectiva tenemos opiniones distintas. Lo digo porque hasta el término más claro del mundo como puede ser «casa» puede ser ambigüo. Me explico, dependiendo de dónde has vivido y qué tipo de casa tienes o has tenido vas a considerar unas cosas casa y otras no. Si eres alguien que vive en la naturaleza considerarás casa la guarida de unos gorilas que te han cuidado y no una mansión. Si eres alguien que ha vivido siempre en una mansión considerarás eso una casa y una choza no. Es muy importante tener cuidado al utilizar las palabras, porque puede que por culpa de perspectivas alguien no te entienda porque no usa las palabras igual que tú.

Los prejuicios

Otro tema son los prejuicios, porque volviendo a las aspiraciones, si admiras un tipo concreto de persona con cierto estilo de vida, ropa… es probable que si un amigo considera a tu ídolo un «cani» con forma despectiva por prejuicios, tú no lo veas así. De hecho, los prejuicios se forman para simplificar algo que no conocemos del todo. Por ejemplo, si eres rico sabrás que los prejuicios de que todos los ricos son prepotentes o que todos son crueles son falsos, porque sabes que hay variedad y hay factores además del dinero que modifican la actitud de las personas. En cambio, si alguien no es rico ni aspira a serlo, estará convencido de que los ricos son infelices y crueles, ya que intentará autoconvencerse de que ser rico es malo a través de la simplificación. Pero además, cuando tienes prejuicios por no conocer esa realidad, estos pueden diferir de los de otra persona o evolucionar a lo largo del tiempo por un cambio de perspectiva.

El entorno

Tu entorno tiene dos niveles: tu entorno más cercano (familia, amigos…) y tu entorno social (comunidad, ciudad, país…). El primero es más fácil de cambiar e influenciar, pero también influye más en tu perspectiva y el segundo es normalmente muy poco influenciable (difícilmente una persona o unas pocas personas pueden cambiar su entorno social, aunque sigue siendo posible) y más difícil de cambiar (es más difícil ir a vivir a otra ciudad o país que cambiar de amigos), pero te influye menos y más indirectamente. El entorno social cada vez gana más importancia a la vez que el entorno cercano la pierde a causa de la globalización de la economía, política y sociedad. Por ejemplo, hoy en día la economía capitalista genera individuos parte de la economía global, en vez de pequeñas sociedades como familias como en la Edad Media.

Conclusión

En conclusión, la perspectiva o forma de ver el mundo, depende de tu entorno (dónde vives, con quién te juntas…) y de tus aspiraciones. Las aspiraciones pueden ser influenciadas por tu entorno, y de hecho hace siglos estaban regidas por él: un hijo casi siempre admiraba a su padre y quería ser como él. Sin embargo, hoy en día gracias a las redes sociales y los medios de comunicación, las personas pueden conocer miles de personalidades y estilos de vida sin tener que aumentar su entorno. Por ello, muchas veces nuestras aspiraciones, tienen que ver con gente que no conocemos en persona pero que sí conocemos a través de vídeos, audios e imágenes; un contenido que nos llama la atención y nos convence de que esos «ídolos» son a lo que tenemos que aspirar. Por último, hay otros factores que afectan a nuestra perspectiva como pueden ser la experiencia: enfermedades que has tenido, experiencias con la gente y, en general, todo tu pasado. También la puede influenciar tu autopercepción (cómo te percibes, quién eres, qué te gusta hacer…).

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